Escriba judío en un taller antiguo escribiendo minuciosamente sobre un rollo de pergamino con tinta y pluma.

Para comprender el contexto del Nuevo Testamento y los enfrentamientos de Jesús con la élite religiosa de su época, es imprescindible conocer a los escribas. A menudo mencionados junto a los fariseos, estos hombres desempeñaron un papel decisivo en la preservación, interpretación y enseñanza de la Ley de Dios.

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Definición corta

Un escriba (del hebreo sofer y del griego grammateus) era un especialista en la Torá, es decir, la Ley mosaica. Aunque comenzaron como copistas de textos, para el primer siglo se habían convertido en los juristas, teólogos y maestros oficiales de las Escrituras en el judaísmo. De ahí que algunas versiones modernas de la Biblia, como la NVI, traduzcan el término griego para escriba directamente como «maestro de la Ley».

Origen y evolución histórica

El rol del escriba no fue estático; más bien, cambió radicalmente a lo largo de la historia bíblica:

  • En el Antiguo Testamento (época monárquica): Inicialmente, el sofer era un funcionario de la corte real. Se encargaba de redactar documentos oficiales, llevar la contabilidad del reino y registrar la crónica de los reyes (2 Re. 18:18).
  • El cambio tras el exilio en Babilonia: Durante el exilio, sin templo ni sacrificios, la identidad judía se centró en la Ley escrita. Aquí emerge la figura de Esdras, descrito como «escriba diligente en la ley de Moisés» (Esd. 7:6). A partir de este periodo, la función principal del escriba pasa de la administración estatal al estudio y la enseñanza de la Palabra de Dios.
  • El periodo intertestamentario y el NT: Para la época grecorromana, los escribas habían formado un gremio profesional altamente respetado. Ya no solo copiaban el texto, sino que creaban la interpretación legal (la tradición oral) para aplicar la Ley a cada detalle de la vida cotidiana.

Funciones principales de un escriba

En el siglo I, la labor de un escriba abarcaba tres áreas fundamentales:

  • Copistas y preservadores: Transcribían minuciosamente los manuscritos hebreos. Su rigor era extremo: contaban letras y palabras para asegurar que no se introdujera el más mínimo error en las copias de la Ley.
  • Doctores de la Ley (nomikoi): Actuaban como los abogados y teólogos de la sociedad judía. Cuando la gente o los jueces necesitaban saber cómo aplicar un mandato de Moisés, acudían al dictamen de un escriba.
  • Maestros y educadores: Formaban a sus propios discípulos (que los llamaban «Rabí» o maestro) en las escuelas locales y en los atrios del Templo.
  • Miembros del Sanedrín: Ocupaban asientos en el supremo tribunal judío, influyendo fuertemente en las decisiones políticas y judiciales de la nación.

¿Qué relación tenían con los fariseos?

Es común confundirlos porque los Evangelios suelen mencionarlos juntos («los escribas y los fariseos»), pero no eran lo mismo:

  • Los fariseos eran un partido religioso y social compuesto principalmente por laicos.
  • Los escribas eran una profesión o especialización académica.

Aunque la gran mayoría de los escribas en tiempos del Nuevo Testamento pertenecían al partido de los fariseos (compartiendo su celo por la Ley y la tradición oral), también existían escribas vinculados a los saduceos.

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Los escribas en el Nuevo Testamento y sus conflictos con Jesús

En los Evangelios, los escribas aparecen con frecuencia cuestionando la autoridad de Jesús. El motivo principal del conflicto radicaba en la autoridad interpretativa:

  • Enseñanza con autoridad propia: Las multitudes notaban que Jesús enseñaba «como quien tiene autoridad, y no como los escribas» (Mt. 7:29). Mientras los escribas siempre citaban a maestros del pasado para validar sus argumentos («el rabí X dice…»), Jesús afirmaba: «Pero yo os digo…».
  • El peso de las tradiciones humanas: Jesús los acusó de anular el mandamiento de Dios para sostener sus tradiciones orales (Mr. 7:13), convirtiendo la Ley en una carga insoportable para el pueblo.
  • Orgullo y religiosidad externa: En Mateo 23, Jesús denuncia su amor por los saludos en las plazas, los primeros asientos en las sinagogas y la exhibición de su piedad para ganar el aplauso humano.

Sin embargo, el Nuevo Testamento también muestra excepciones, como el escriba de Marcos 12:28-34, a quien Jesús le dijo: «No estás lejos del reino de Dios» (v. 34).

Importancia para la lectura bíblica hoy

  • Valorar la preservación textual: Gracias al trabajo meticuloso de los escribas a lo largo de los siglos, hoy contamos con manuscritos bíblicos extraordinariamente fieles y bien conservados.

  • Una advertencia contra el intelectualismo estéril: Los escribas conocían la geografía, las profecías y la letra de la Escritura a la perfección, pero cuando el Mesías estuvo frente a ellos, no supieron reconocerlo. Nos recuerda que el conocimiento bíblico sin fe ni amor solo produce dureza de corazón.