Todo comienza en Génesis


El primer libro de la Biblia, el Génesis, presenta los comienzos de casi cada cosa y concepto que luego se desarrolla en el resto de la Escritura. La palabra «génesis» (bereshit en hebreo) quiere decir principio, comienzo, origen, etc. Este libro comienza con la creación divina de los cielos y la tierra, en el principio (Gén. 1:1), con su clímax en la creación del hombre y la mujer, Adán y Eva. En el libro también vemos el comienzo del matrimonio y la familia, el trabajo, el descanso, la literatura, las naciones y las ciudades, el arte, los idiomas y los sacrificios. Sobre todo, vemos el comienzo del pecado y del plan divino de la redención. Todos estos temas siguen en el resto de las Escrituras y se comprenden mejor al considerar sus orígenes en Génesis.

Siendo el libro inicial de cualquier tema bíblico, hay muchos pasajes importantes en Génesis que se podrían mencionar, pero aquí vamos a destacar dos versículos claves. El primero contiene la primera promesa de un redentor para el pueblo de Dios, y el segundo establece el pacto con Abraham, de cuyo linaje vendría aquel redentor. Estos versículos son los siguientes:

Pondré enemistad entre tú y la mujer, y entre tu simiente y la de ella; su simiente te aplastará la cabeza, pero tú le morderás el talón». (Gén. 3:15)

Bendeciré a los que te bendigan y maldeciré a los que te maldigan; ¡por medio de ti serán bendecidas todas las familias de la tierra!» (Gén. 12:3)

 Ahora bien, si hablamos de un capítulo clave, este debería ser Génesis 15, donde es ratificado el pacto que Dios hizo con Abraham en 12:1-3. Este pacto es fundamental en toda la Escritura, incluyendo el Nuevo Testamento. Es interesante notar que en este pacto con el patriarca Abraham, Israel recibe tres promesas específicas:

  1. La promesa de una tierra grande: «desde el río de Egipto hasta el gran río, el Éufrates» (Gén. 15:18).
  2. La promesa de ser una nación grande: «Multiplicaré tu descendencia como el polvo de la tierra» (Gén. 13:16).
  3. Y la promesa de una bendición grande: «Haré de ti una nación grande, y te bendeciré; haré famoso tu nombre, y serás una bendición» (Gén. 12:2).

Autor y fecha

El libro de Génesis no nos dice quién fue su autor. Sin embargo, la iglesia primitiva así como el Talmud de Jerusalén y el historiador judío Josefo (c. 37-100 d. C.) estaban convencidos de que Moisés fue el autor de este libro. Si bien muchos eruditos modernos rechazan a Moisés como autor de Génesis, el punto de vista tradicional tiene mucho a su favor, principalmente considerando la evidencia interna de la Biblia. Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento contienen testimonios reiterados en favor de Moisés como autor no solo de Génesis, sino de todo el Pentateuco (Lev. 1:1-2; Neh. 13:1; Mt. 8:4; Hch. 26:22).

Marco histórico

Si damos por hecho que Moisés escribió el libro de Génesis, podemos pensar que lo escribió durante la larga travesía de 40 años de Israel por el desierto, y que lo terminó de escribir poco antes de su muerte en el Monte Nebo (Dt. 34). Los israelitas se encontraban entonces, ya dirigidos por Josué, acampando al este del Jordán y preparándose para la invasión de Canaán.

Pero aún más impresionante es el período de tiempo que abarcan los hechos narrados en el libro de Génesis. Desde Adán (4000+ a. C.) hasta la muerte de José (1804 a. C.), los acontecimientos históricos del libro de Génesis cubren unos 2200 años, por lo menos.

Contribución teológica

Como ya dijimos antes, el libro de Génesis es la fuente original de los temas y enseñanzas fundamentales de toda la Biblia. El libro presenta a Dios enfocándose principalmente en dos aspectos: Dios es el creador de todas las cosas —con la connotación especial de establecer o traer orden, más que de inventar—, y es el iniciador del pacto con su pueblo. La creación y el pacto se encuentran asombrosa e inseparablemente unidos en Génesis: el Dios que inicia el pacto es el mismo Dios que creó y puso en orden los cielos y la tierra. El Dios eterno y creador todopoderoso entra en un pacto con su pueblo. Este mismo patrón teológico lo vemos repetirse más adelante en el Nuevo Testamento cuando se introduce el nuevo pacto (Gén. 1:1; Jn. 1:1).

Habíamos dicho también que el pacto de Dios con Abraham es fundamental en toda la Escritura. De hecho, este pacto es el argumento básico de la historia bíblica: Dios cumpliendo su plan de bendecir a las naciones por medio de su pueblo Israel, los descendientes de Abraham. Si bien hay muchas bendiciones personales para el padre de la fe en dicho pacto (Gn. 12:1-3; 15:-21), el clímax del texto está en las palabras de alcance mundial: «¡Por medio de ti serán bendecidas todas las familias de la tierra!» (Gén. 12:3).

Esa promesa extraordinaria se hizo realidad en la persona del Señor Jesucristo, el descendiente de Abraham (Gál. 3:16). Por medio de él, todas las familias y naciones pueden entrar ahora en el gozo de conocer al Dios de Abraham y vivir en una viva relación de pacto con él (Mt. 8:11; Gál. 3:9).

Consideración especial

El libro de Génesis nos remonta al momento cuando Dios, por su palabra, crea los cielos y la tierra, el sol, la luna, las estrellas, las criaturas vivas y al hombre. El lector de la Biblia que espera encontrar en Génesis una narración científica del origen del universo y la vida en nuestro planeta, que responda a sus preguntas e inquietudes modernas, se verá desilusionado. El libro de Génesis no intenta siquiera responder a tales preguntas. El relato de la creación no es científico, sino teológico, y su tema fundamental no es origen del mundo físico, sino el pacto de Dios con el hombre y el significado de la vida del hombre en ese pacto.

Síntesis del Génesis

Para tener un panorama sintético del libro de Génesis, podemos valernos de cuatro grandes acontecimientos y cuatro grandes personalidades que constituyen su estructura:

Los cuatro grandes acontecimientos

Los capítulos 1 al 11 ponen el cimiento sobre el cual se edifica toda la Biblia, y se centra en cuatro acontecimientos claves:

  1. La Creación: Dios es el soberano creador de «los cielos y la tierra». El hombre (Adán y Eva), hecho a imagen de Dios y en pacto con él, es el pináculo de la creación.
  2. La Caída: La bondad del orden creado es dañada por la corrupción. A causa del pecado de Adán y Eva, la familia original del pacto es separada de Dios. Pero a pesar de la devastadora maldición de la caída, Dios promete esperanza de redención por medio de la simiente de la mujer (Gén. 3:15).
  3. El Diluvio: A medida que la familia del pacto se multiplica, se multiplica también el pecado, hasta que Dios se ve obligado a destruir a todos los hombres a excepción de Noé y su familia.
  4. Las Naciones: Debido a la rebelión de la Torre de Babel, Dios fragmenta la cultura y lengua únicas del pueblo del pacto posterior al diluvio, y los esparce sobre toda la faz de la tierra, dando origen a las diversas naciones que luego interactúan, en mayor o menos grado, en el resto de la historia bíblica.

Cuatro grandes personalidades

Una vez que se esparcen las naciones, Dios se concentra en un hombre y su descendencia, a través de los cuales bendecirá a todas las naciones (Gén. 12-50).

  1. Abraham: El llamamiento de Abraham es el punto fundamental del libro de Génesis. Las tres promesas del pacto que Dios hace a Abraham (tierra, descendencia y bendición) son esenciales en su plan de redención.
  2. Isaac: Dios establece su pacto con Isaac, el hijo de la promesa, como vínculo espiritual con Abraham.
  3. Jacob: Dios transforma a este hombre del egoísmo al servicio, y cambia su nombre a Israel, padre de las doce tribus.
  4. Jose: El hijo favorito de Jacob sufre en manos de sus hermanos y se convierte en esclavo en Egipto. Después de su dramático ascenso al gobierno de Egipto, José salva del hambre a su familia y los traslada de Canaán a Gosén.

Génesis termina con una nota de esclavitud inminente con la muerte de José. Hay una gran necesidad de la redención que seguirá en el libro de Éxodo.

Fredi Sosa

Esposo y papá. Editor, diseñador gráfico y licenciado en teología.

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